Cenas rápidas que maridan con vino

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Pizza, sushi, hamburguesas, empanada o nuestra tortilla de patata maridan estupendamente con nuestra selección de vinos. ¿Quieres saber un poco más y ser el perfecto anfitrión? 

Quedarnos en casa, preparar una cena rápida y disfrutar de una copa de vino puede ser uno de los mejores planes. Los hay que después de una dura jornada de trabajo optan porque se la traigan a casa. Según un estudio de la consultora Kantar World Panel, dos de cada tres españoles ya compran comida a domicilio o para llevar y el 7% de las comidas de los restaurantes ya se van a la casa de los consumidores.

Esta tendencia ha hecho que la oferta gastronómica se amplíe y, además de las típicas pizzas y hamburguesas, nos traigan a casa platos elaborados o nuestras recetas más tradicionales como una tortilla de patata.
La buena noticia es que tanto pizza, hamburguesas, sushi, empanada o simplemente embutidos maridan estupendamente con vino, solo hay que saber cómo combinarlos.

Según Susana Rodríguez, gerente del espacio de Vinos y producto Gourmet ‘De la Tierra al Vino’, el vino es una de las bebidas más versátiles que existen y su gran variedad hace que pocos platos se le resistan. Toma nota y esta noche pasa de una cena rápida a una extraordinaria con vino.

Nuestras recomendaciones

  • Pizza: este plato italiano cuenta un sinfín de variantes dependiendo de los ingredientes que le pongamos. El vino que nunca falla es un rosado o un tinto joven frutal que nos limpie de tanto queso y orégano.
  • Nachos con guacamole: maridan con un blanco sobre lías o joven. La untuosidad de esta receta mexicana pide a gritos la frescura de nuestros grandes Albariños, Verdejos, Godellos, Viuras… No sabrás con cuál quedarte.
  • Sushi: en cuanto a la estrella gastronómica japonesa, la mejor opción es un rosado o, en un momento dado, un espumoso. Para los más atrevidos, un fino es una opción novedosa que poco a poco está enamorando en el mercado nipón.
  • Hamburguesas: si optas por el plato típico norteamericano, recomendamos que lo acompañes con un tinto joven o un crianza.
  • Aceitunas: las tan socorridas aceitunas, maridan con un blanco, un vermut y, por supuesto, un fino o manzanilla.
  • Embutidos: si te gusta el jamón, el fuet, el lomo o el chorizo, acompáñalos con un tinto con cuerpo y de
    crianza.
  • Tortilla de patatas: un poco más elaborada pero siempre presente en todos los hogares españoles, ya seas de la tortilla de patatas con cebolla o sin cebolla, este plato marida con casi todo: un rosado, un blanco frutado o un tinto joven e incluso un crianza. Es nuestra receta patria y como tal el vino es su mejor pareja.
  • Empanada: ¿Quién no ha disfrutado alguna vez de este plato gallego? Las más típicas son las de carne y pescado, pero al igual que la pizza, hay cientos de rellenos. Acompáñala con un vino con cuerpo, un tinto con crianza o blanco con barrica, y si es de la tierra mejor.
  • Salados: Ya sean patatas fritas, frutos secos o palomitas, marida todo lo salado con un tinto con poco cuerpo, un rosado sin barrica, un blanco suave, un espumoso o un txakoli.

Con estas cenas rápidas estamos menos tiempo en la cocina y más tiempo disfrutando de una noche de series, de lectura con tu libro antes de dormir o de charla con tu pareja delante de una copa de vino.

Introdúcete en la enología siguiendo 5 sencillos pasos – OIVE

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Los cursos sobre enología, las catas de vino, las bodegas, las películas y los libros, así como la dieta mediterránea, ayudan a conocer mejor la cultura vitivinícola.

El vino es uno de los rasgos más característicos de nuestro país y cultura pero, lamentablemente, no lo conocemos lo suficiente. Por ello te proponemos introducirte en el mundo de la enología para poder maridar mejor tu vida con vino.

Pero, ¿qué es exactamente la enología? Según la RAE, se entiende como “el conjunto de conocimientos relativos a la elaboración de vinos”. No pretendemos que te hagas experto en la materia, pero sí queremos darte cinco claves para que puedas, al menos, convertirte en el perfecto sumiller entre tus conocidos (o, por lo menos, parecerlo).

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1 Apúntate a cursos de enología. Actualmente existen muchos sitios donde se ofrecen cursos de cata. Su duración varía dependiendo del grado de experiencia que se pretenda conseguir. Por eso, al ser una introducción en la materia, un curso intensivo tiene una duración máxima de 20 horas. ¡Es la actividad perfecta para salir de la rutina!

Acude a catas de vinos. Tras la primera toma de contacto, cuando ya puedas hablar con propiedad sobre el vino, ¿qué mejor manera de poner en práctica todos esos conocimientos que una cata? No hace falta irse muy lejos para acudir a una, y en tu misma ciudad encontrarás lugares donde poder disfrutar de esta experiencia. Si quieres ir un poco más allá, incluso la puedes regalar a alguien especial. ¡Pregunta en tu vinoteca más cercana!

3 Visita bodegas. España es la primera bodega del mundo. Cuenta con más de 4.000 empresas dedicadas a la elaboración de vinos, repartidas por todo el territorio español. Por ello, estés donde estés, apúntate al enoturismo con una escapada en fin de semana para ir a visitar una de ellas es una buena opción para seguir indagando en la cultura vitivinícola.

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4 Disfruta de libros y películas que hablen sobre vino. Si por el contrario eres de esas personas a las que les gusta disfrutar de un domingo en casa, te ofrecemos la solución: trasladarse al mundo del vino mediante una buena película o un buen libro. No nos referimos a documentales o lecturas especializadas, sino a las producciones e historias de ficción donde el vino se convierte en co-protagonista de la historia y cobra una importancia especial.

5 Sigue la dieta mediterránea. Por último, para disfrutar de todo lo aprendido, lo mejor es incorporar estos conocimientos al día a día. La saludable dieta mediterránea incorpora el vino con moderación, por lo que cualquier momento cotidiano puede ser celebrado con una copa de vino.

¿Cuándo y con qué acompaño cada tipo de vino? Resolvemos la eterna duda

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No falla: preparas una cenita con tus amigos y te asalta la misma pregunta: ¿con qué vino acompaño cada plato? ¿Es una barbaridad combinar salmón con vino rosado? No sufras: te damos las claves para acertar.

Vino rosado

Por ser un vino suave es una opción ideal para empezar la velada junto a un rico aperitivo. También es válido para acompañar primeros platos, como sopas, ensaladas o verduras, o incluso carnes blancas.

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Vino blanco

Debemos distinguir los blancos ligeros de otras variedades más potentes, y también influirá si han sido sometidos a envejecimiento en barrica y si son dulces o secos. Si tu vino blanco es suave , combina con platos más sabrosos e incluso picantes: comida asiática, mariscos, arroces o embutidos son una gran opción. Si es más fuerte, tómalo con verduras y quesos suaves.

Vino tinto

Al ser un vino contundente, tenemos que escoger platos con características similares. Pero no todos los tintos son iguales. Hay que tener en cuenta tanto la variedad de uva, como su envejecimiento, es decir, si ha tenido tiempo de maduración en barrica. Así, tenemos vinos Jóvenes, Roble, Crianza, Reserva o Gran Reserva. Por lo tanto tendremos que escoger platos con características similares para maridar la contundencia de su sabor. A más envejecimiento, normalmente más contundencia.

Los tintos son, por regla general, el vino ideal para tomar con una buena carne, sobre todo ternera y cordero, aunque no rechina con aves como pollo o pato. También da ese punto especial a esa tabla de quesos que guardas para las ocasiones especiales.

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Si tienes dudas, te damos un truco: confía en la regla de los contrastes. Por ejemplo, nunca mezcles un vino fuerte como el tinto con comida picante, mejor escoge uno suave ¡Aunque para maridar hay reglas pero no olvides que a veces confiar en tu instinto también funciona!

¿Cómo ser un buen sumiller? Las claves que necesitas para triunfar

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Los compromisos familiares acechan en forma de comidas y cenas. Crece la presión para el anfitrión en cuanto a la decoración de la casa, el menú, la calidad de los alimentos, la cantidad… Pero lo que suele causar más quebraderos de cabeza es la elección del vino.

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Ser experto en esta materia es más fácil de lo que parece, no es una cuestión de edad, sino de “experiencia”. Se aprende mediante el descubrimiento y el disfrute de los distintos sabores y olores únicos que conforma cada vino, ¡y tenemos una amplia oferta en España! La inquietud pasa a ser la mejor escuela de sumillería.

De hecho, aún estás a tiempo a convertirte en un enólogo experimentado teniendo en cuenta los siguientes aspectos:

● Los vinos tintos se deben servir “frescos”, a una temperatura de unos 14º ó 16º. Los blancos y rosados a unos 10º y los espumosos, en cambio, deben rondar entre los 5º y los 8º. Cualquier temperatura inferior perjudicaría su aroma.

● La copa debe sostenerse por el tallo (la parte más fina) y con la yema de los dedos, de esta manera se respeta su temperatura y esencia original y no se mancha de huellas la copa. Es la manera correcta y elegante con la que los expertos sostienen sus copas.

● Es cierto que el acompañamiento ideal para el pescado es un buen vino blanco y la carne, en cambio, se equilibra con un buen tinto, pero actualmente la variedad de ambos ha evolucionado tanto que es posible acompañar un redondo de ternera con un blanco suave.

● Para disfrutar de los distintos sabores es aconsejable beberlo con moderación y a sorbos cortos. De esta forma se pueden apreciar todos sus matices, que puede variar con el reposo. Busca sus puntos dulces, amargos y ácidos, los tres pilares que se remarcan en una cata.

● Definir y conocer su origen es uno de los puntos fuertes de cualquier experto. El origen está certificado en los vinos con Denominación de Origen protegida que indicará en la etiqueta. También está garantizados por su origen los vinos de pago y en los vinos de la tierra.

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● Envejecimiento y añada. Los vinos “jóvenes” o “del año” son aquellos que no han pasado ningún tiempo en barrica y se han comercializado en su primer o segundo año de vida. Los vinos tintos de “tipo crianza” han pasado al menos un año en barrica y han entrado en el mercado a partir del tercer año de vida. Los vinos de “tipo reserva” han envejecido durante tres años y han pasado 12 meses en barrica. Los reservas blancos han envejecido durante dos años y han pasado seis meses en barrica. En cambio, los vinos “gran reserva” son aquellos que han envejecido durante cinco años pasando como mínimo dos años en barrica y tres en botella.

Estos sencillos puntos dejarán con la boca abierta a tu cuñado, evitará las miradas cuestionadoras de tu suegro, demostrará a tus primos que no está todo perdido y, además, te meterás a la abuela en el bolsillo (junto a las propinas que seguramente ganarás). ¡Todos los ingredientes para triunfar en cualquier comida familiar!