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El arte se bebe por J&B

J&B y el arte
J&B y el arte

Vivimos rodeados de arte que se pasea a nuestro alrededor sin que apenas nos demos cuenta. El arte nos envuelve y somos nosotros los responsables de percibirlo. Cada uno lo hace a su manera y cada uno lo encuentra en diferentes lugares. Unos en una puesta de sol, otros en un cuadro modernista, en una melodía que nos transporta a épocas lejanas, en un libro que nos hace vibrar, en un espectáculo de danza clásica, en un plato bien servido o incluso un partido de fútbol. Allí está, por todos lados y a todas horas. J&B nos quiere demostrar que el arte también se bebe y por eso y como celebración de su origen ha creado una línea de 25 botellas con diseños únicos y exclusivos.

J&B nació en Londres en la segunda mitad del siglo XIX gracias a los famosa empresa dedicada a la producción de vinos Justerino&Brooks, quienes posteriormente crearon su propia casa del Whisky. Durante el mismo periodo de tiempo la fama de los tatuajes comenzó a extenderse a través de Londres, después de que los marineros de la Royal Navy llegaran tatuados tras las largas temporadas de viaje. Sin embargo, su fama llegó a la alta clase británica cuando el príncipe Bertie (más adelante Edward VII) se tatuó por primera vez en 1862 logrando su extensión a través de toda Gran Bretaña y Europa.

Como conmemoración a su origen la agencia Button Button propuso al conocido tatuador Sébastien Mathieu, propietario de Le Sphinx, una habitación privada en la ciudad del amor, París, su ayuda para la nueva aventura.

Este, excitado por la propuesta dio rápidamente una respuesta positiva y se puso a trabajar de inmediato en las botellas. Lo que parecía un trabajo medianamente complicado resultó ser un encargo duro que implicó unas 20 horas de trabajo por botella realizada. De todos modos los resultados fueron más que satisfactorios y se realizaron las 25 diseños únicos y exclusivos.

Para la realización de estas utilizaron piel de latex para cubrir la botella y poder trabajar sobre ella. En cuanto a los colores se decidió que la base tuviera un toque humano para reforzar la sensación de tatuaje y crear una sensación intrigante.

Finalmente las botellas se vendieron en invierno en parís en Publicis Drugstore y en L’ éclaireur rue Herold, hecho que permitió que coleccionistas pudieran conseguir una pieza exclusiva.

Lo dicho, el arte también se bebe.

 

Glenn Cots – Drinksmotion

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